Ejército
El ejército espartano
Este poder terrestre de Esparta se basaba en primer lugar en un
sistema educativo desde la infancia totalmente orientado a la
preparación para la guerra.
A los 20 años todo espartano se incorporaba al ejército activo.De los 20 a los 30 años, estos jóvenes guerreros, aunque estuvieran
casados, seguían viviendo y comiendo todos juntos
.
A los 60 años el espartano quedaba al fin liberado del servicio militar, y podía formar parte del Senado (
Gerousia).
Esparta tenía plena confianza en sus hoplitas, decididos a morir antes que retroceder. Tenía poca caballería.
En el campo la disciplina era muy estricta, y la menor falta se
castigaba con bastonazos. Las faltas graves suponían la muerte o la
degradación militar y la pérdida de los derechos cívicos.
El ejército ateniense
En Atenas, la infancia y el comienzo de la adolescencia se
desarrollaban con mayor libertad y en condiciones muy diferentes a
Esparta.
El joven ateniense se ejercitaba con regularidad en la
palestra, bajo la dirección del
pedotriba,
y la gimnasia era una preparación normal para el oficio de las armas:
la lucha, la carrera, el salto y el lanzamiento del disco desarrollaban
la fuerza física y la elasticidad. En cuanto a la quinta prueba del
pentatlón, el lanzamiento de jabalina, se trataba ya de un ejercicio
puramente militar.
Para los hombres adultos, que habían superado ya la edad de la
efebía, la gimnasia constituía el mejor medio de mantenerse en forma y
de entrenarse entre dos campañas.
Todo ateniense tenía que servir a su
polis de los 18 a los 60 años. De los 18 a los 20, era
efebo. En este momento realizaba su aprendizaje militar.
De los 20 a los 50 años, como «hoplita del catálogo (lista de
reclutamiento)» o como jinete, formaba parte del ejército activo, alguna
de cuyas clases (y a veces todas) se movilizaban al comienzo de la
campaña militar fuera del país (éxodos).
De los 50 a los 60 años pasaba a ser veterano, los
presbytatoi, que con los efebos y los
metecos
de cualquier edad integraban una especie de ejército territorial
encargado de defender las fronteras y las plazas fuertes del Ática.
En tiempos de paz el grueso del ejército solo era una milicia
disponible, excepto los efebos, que durante dos años estaban ocupados
por entero en sus ejercicios y, por esa misma razón, exentos de
cualquier deber político o incluso de comparecer ante la justicia. Eran
ciudadanos desde el momento de su ingreso en la efebía, pero no ejercían
sus derechos hasta que habían transcurrido esos dos años.
Los ciudadanos que habían llegado a los 60 años quedaban liberados de toda obligación militar y se convertían en
diaitetas, árbitros públicos, algo parecido a los «jueces de paz».